El sector explica al Gobierno la verdad sobre el diésel

María Helena Antolin, presidenta de SERNAUTO; José Vicente de los Mozos, presidente de Anfac, Germán López-Madrid, presidente de Aniacam; Gerardo Pérez, presidente de Faconauto y Lorenzo Vidal de la Peña, presidente de Ganvam han firmado una carta abierta dirigida a la opinión pública en la que solicitan, en referencia a la polémica suscitada por las medidas anunciadas contra el diésel, “que no se ataque ninguna tecnología ni se genere incertidumbre innecesaria en la ciudadanía”.

Y es que en pocos meses diferentes miembros del actual Gobierno han manifestado, con declaraciones en ocasiones contradictorias entre sí, que el diésel tiene los días contados.

Ante este panorama, las asociaciones de empresas del sector del automóvil se han movilizado para tratar de hacer pedagogía y mostrar a la sociedad y en especial a los responsables políticos la importancia de informarse adecuadamente antes de tomar decisiones y, sobre todo, de hacer declaraciones que puedan desequilibrar artificialmente la evolución del mercado.

De hecho, las medidas anunciadas en las grandes ciudades, como Madrid y Barcelona, que han apostado por vetar de forma paulatina la presencia de vehículos diésel en sus calles, son unas de las razones que han motivado un giro radical en las ventas de automóviles. España lidera actualmente la caída de ventas de los vehículos diésel en Europa, pero lo peor es que las consecuencias a nivel medioambiental no se han hecho esperar: la media de emisiones de CO2 -los responsables del efecto invernadero- de los vehículos nuevos se ha incrementado hasta los 116 gr/km, 2 gr/km más que el año pasado.

Los motores diésel emiten del orden de un 15% menos de CO2 que los gasolina pero, además, en los últimos quince años los constructores y sus proveedores han conseguido que “los nuevos diésel emitan un 84% menos de emisiones NOx y un 91% menos de partículas”, explican las patronales en la carta abierta, que añadimos íntegra al final de este artículo.

Por estos motivos, en lugar de sancionar al diésel y promover la desaparición de un sistema de propulsión válido y eficiente, desde el sector del automóvil se insiste en que lo verdaderamente urgente es incentivar la renovación del parque español de vehículos –uno de los más antiguos de Europa, con 12,2 años de media– para sacar de la circulación los vehículos más viejos. No basta con la moratoria en la aplicación de las medidas fiscales por el ciclo WLTP.

Y a eso habría que añadir el insistir a los usuarios sobre la importancia de realizar un correcto mantenimiento de su automóvil, en talleres reconocidos y utilizando recambios de calidad contrastada.

A continuación, la carta abierta de las patronales:

«Somos muchos los que, en los últimos meses, estamos pidiendo prudencia y moderación con respecto al diésel. Y no solo desde el sector de automoción sino también investigadores, expertos y medios de comunicación.

En un mundo plagado de fake news (noticias falsas) como el que vivimos, conviene desmentir aquellas afirmaciones inexactas para evitar que, por repetición, acaben tomándose como verdaderas, con las graves consecuencias que ello conlleva.

El diésel no contamina más que la gasolina. El diésel es el combustible más eficiente y con menores emisiones de CO2. Si comparamos con vehículos gasolina equivalentes, los vehículos diésel nuevos (que se venden actualmente en los concesionarios) presentan un consumo un 25% inferior y unas emisiones de CO2 por kilómetro 15% inferiores.

Además, los vehículos diésel nuevos y los de gasolina producen emisiones contaminantes en niveles equivalentes.

Otra cosa sucede si hablamos de vehículos más antiguos (de más de 10 años) donde, con independencia de que sean diésel o gasolina, los niveles de emisiones de CO2 y NOx y partículas son muy superiores. Es por este motivo por lo que la solución para reducir los niveles de contaminación en las grandes ciudades reside en la introducción de medidas para retirar de la circulación los coches más viejos e ineficientes cuya edad media supera ya los 12 años.

Desde hace décadas, toda la cadena de valor que conformamos el sector español de automoción estamos realizando fuertes inversiones en I+D+i para poner en el mercado vehículos cada vez más limpios y eficientes. De ahí que hayamos conseguido que los vehículos nuevos diésel emitan un 84% menos de emisiones NOx y un 91% menos de partículas que los vehículos de hace 15 años.

Estos logros han sido posibles gracias a los miles de profesionales que trabajan en nuestro sector, unos profesionales que han aportado todo su conocimiento técnico y experiencia para alcanzar unos niveles de reducción de emisiones nunca vistos. Y, al mismo tiempo, poniendo en el mercado otros sistemas de propulsión (eléctricos e híbridos, GLP/GNC/GNL, diésel y gasolina avanzados) que permitan al usuario contar con un mix de tecnologías adaptable a sus diferentes necesidades.

La Automoción española está plenamente comprometida con la descarbonización del transporte y la movilidad con cero y bajas emisiones. Y así lo estamos demostrando día tras día, trabajando y desarrollando coches tecnológicamente a la última, seguros y cada vez más respetuosos con el medio ambiente. Es una transición que debe hacerse de una forma progresiva y ordenada, con medidas y soluciones consensuadas que faciliten la movilidad de los ciudadanos, en sus diferentes modalidades.

Lo que pedimos es que no se ataque ninguna tecnología ni se genere incertidumbre innecesaria en la ciudadanía, porque ello puede afectar muy negativamente tanto a las inversiones en nuestro país y al empleo directo e indirecto del sector, como a los compradores recientes de estos vehículos diésel, indefensos, que ven cómo pierde valor su inversión de cara al futuro. Además, sobre todo en el ámbito local, penalizar a los coches diésel (aunque sean nuevos), lo único que está provocando es un incremento de las emisiones de CO2 ya que están siendo sustituidos por vehículos gasolina. Lo que nos aleja, a su vez, de los objetivos marcados por la Comisión Europea.

Debemos transmitir a los ciudadanos la realidad desde el conocimiento, con datos precisos para que, entre todos, contribuyamos a una movilidad cada vez más sostenible desde el punto medioambiental, social y económico».

Mercedes control WLTP

Se aplaza el ciclo WLTP, que marcará una nueva etapa en el sector del automóvil

El Gobierno ha aprobado una moratoria sobre los efectos fiscales de la nueva normativa de homologación WLTP (siglas en inglés del Procedimiento Mundial Armonizado para Ensayos de Vehículos Ligeros), que entró en vigor el pasado 1 de septiembre de 2018.

El WLTP es un método de medición del consumo y las emisiones de turismos y furgonetas que reemplaza al anterior NEDC, en vigor desde 1992, y con el que se pretende simular condiciones de conducción más realistas, para conseguir unos consumos oficiales más cercanos a la realidad de un uso habitual del vehículo.

Así, las pruebas de homologación serán más largas (unos 23 kilómetros a recorrer en media hora), a velocidades más elevadas (60, 80, 100 y más de 130 km/h) y con fases de aceleración y frenado que se repiten en cada uno de dichos intervalos de velocidad. Esto significa que la velocidad media pasa de 33 km/h a unos 47 km/h, y se realiza a una temperatura ambiente de 23 grados.

La prueba, además, realizará con todas las versiones disponibles en el catálogo y su equipamiento correspondiente, con lo que el fabricante no podrá usar únicamente su modelo más básico (y por tanto ligero).

Según Ganvam (Asociación de vendedores de vehículos, reparación y recambio), este cambio de protocolo provocaría que entre un 10 y un 20% de los vehículos pasaran al siguiente tramo en el Impuesto de Matriculación, con el consiguiente incremento de precio.

Por ese motivo, durante el verano de 2018 muchas marcas realizaron potentes campañas comerciales para aligerar el stock de unidades homologadas según la norma NEDC, lo que ha supuesto un incremento del 47% de las matriculaciones durante el mes de agosto.

Paralelamente, tras las presiones de constructores y concesionarios, el Gobierno accedió a posponer la aplicación de la norma, que no se aplicará de forma estricta en la fiscalidad de los vehículos prevista en enero de 2019, sino que se implementará de forma paulatina hasta su total vigencia, aplazada hasta el 31 de diciembre de 2020.